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VIDA PROPIA AL TENER UN BEBE

VIDA PROPIA AL TENER UN BEBE

Tras la llegada de un bebé (más si no es el primero), pueden aparecer pequeños dramas tales como: ¿Voy a ser un/a buen padre/madre? ¿Vamos a ser capaces de sacarlo adelante? ¿Podré cubrir todas sus necesidades básicas? Estos son ejemplos de lo que nos pasa por la cabeza en dichas circunstancias, pero hay un tema igualmente importante y que suscita sentimientos encontrados, como es el tiempo que nos va quedar para nuestro libre disponer: hobbies, relax o vida social.

Hay quien sufre mucho por perder tan codiciada libertad de movimientos, mientras que otras personas minimizan este hecho y se aprestan a su nueva vida desplazando los temores por algo que consideran irrelevante en esos momentos.



Ambas personas están “equivocadas”

Si bien es cierto que, con la llegada del bebé, el tiempo se transforma y todo pasa a ser secundario, transcurrido un cierto período, las personas al cargo de un nuevo miembro en la familia van a necesitar vías de escape: tanto las que han sufrido por la disminución (cuando no supresión) de su tiempo libre, como quien directamente no contemple que como persona responsable necesite o merezca de esos momentos, horas, etc. para su libre disposición.

Es una cuestión de actitud: al fin y al cabo se trata de estar bien con un@ mism@ para poder dar lo mejor a los demás (mira el post anterior); de aquí viene el “error” de esas personas, ya sean padres o madres, que sacrifican todo por su bebé. No ven que de vez en cuando, una cierta distancia, lejos de ser algo abominable, es necesaria para recargar pilas. El error en la otra tipología de personas (las que sufren por su tiempo libre), es precisamente lo contrario: no ser capaces de ver que, con un poco de organización, no tienen porqué renunciar por completo a esas actividades que les liberan de tensiones y les hacen disfrutar.



piernas y bolas en una bolera



Una cosa está clara, y tampoco hay que transmitir un mensaje erróneo; lo primero es lo primero y cualquier otra cosa es secundaria, pero no debemos olvidar las ventajas de desconectar de vez en cuando.



Maneras de desconectar

Al hablar de desconexión, debemos tener en cuenta unas cuantas premisas: a veces, no es cuestión de dejar al bebé con alguien, ya sea un familiar o una persona a la que se contrate como canguro, para poder dar rienda suelta a tus aficiones: según la naturaleza de éstas, lo ideal es poder compartirlas con el bebé. De esta manera, a la par que no renunciamos a aquello que nos da la vida, una vía de escape, tampoco rehusamos hacerlo con nuestro nuevo mini-yo, a quién a lo mejor podemos ir poco a poco inculcando una afición.

También, y siguiendo esta línea, no es imprescindible que en los momentos de ocio, estén siempre juntos el bebé y ambos progenitores. A veces, lo que va bien es “desconectar” de la pareja e irse de diversión con el peque. Esto, además de “liberar” a uno de los dos responsables del cuidado del bebé, aunque sea por un rato, permitirá que la persona “liberada” pueda dedicar tiempo a sus hobbies también, sobretodo cuando ambos no tienen las mismas aficiones.



padre e hijo caminando por un sendero



Lo mismo puede aplicarse a buscar tiempo para salir con l@s amig@s. Evidentemente, si lo que pretendes es irte de copas después de una buena cena, no vas a llevarte al bebé, pero hay muchas otras actividades que sí se pueden hacer, y que, además de permitirte pasar tiempo de calidad junto a tu hijo/a (eso es realmente la desconexión, no estar actuando todo el tiempo como padre/madre, sino también como amig@, acompañante), conseguirán que el bebé esté en contacto con otras personas y empiece a tejer los cimientos de su futura vida social.

Pero por otra parte, también hay que saber reservar espacios para uno mismo, para compartir con la pareja y para no descuidar a las amistades. En el primer caso, bastará coordinarse con papá o mamá, en el segundo, con la familia cuando sea posible o profesionales del cuidado del bebé, y para la tercera de las situaciones, mezclar ambos procedimientos: es decir, si l@s amig@s son sólo de uno de los progenitores, bastará con dejar al bebé al cargo del otro progenitor (buscando siempre un equilibrio y siendo conscientes de que otro día será al revés).  Si la quedada es con amigos de la familia, habrá que recurrir a terceras personas.


dos chicas mirando un ordenador

Es evidente, no todo es tan sencillo como aquí se explica, pero como decíamos al principio, es un tema de actitud, de poner todas las opciones en una balanza de manera que ésta muestre el mayor equilibrio posible, y sin tener que hacer muchas piruetas :)

Y tú, ¿cómo lo haces para tener estos momentos tan necesarios de desconexión?


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