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EMPIEZAN A HABLAR: AYÚDALES SIN QUE SE AGOBIEN

EMPIEZAN A HABLAR: AYÚDALES SIN QUE SE AGOBIEN

Como en cualquier situación de la vida, no podemos generalizar; pero si hablamos de bebés, intentar concretar es harto difícil. Y el momento en el que empiezan a hablar no es la excepción.

Los padres siempre aprecian los avances de sus hij@s y están deseosos de que llegue esa nueva “actualización”, y es algo normal, pero en ningún caso, y menos en el tema que nos ocupa, se debe presionar al bebé, pues debe seguir sus ritmos.



El bebé y el origen de sus comunicaciones

No nacemos enseñados y eso no va a cambiar en un futuro próximo; sin embargo, cuando somos bebés aprendemos rápidamente a comunicarnos, y obviamente no es con las palabras. Nuestro primer medio para hacernos oír es el llanto, y aquí llega una de las primera lecciones: el bebé se da cuenta rápidamente de que, cuando llora, papá o mamá acuden rápidamente a ver qué pasa; con esto, llorará siempre que necesite hacernos saber algo. Intenta expresar lo que aún no puede hacer con palabras.

Posteriormente, cerca de su primer cumpleaños, empiezan a decir sus primeras palabras; palabras que aprendieron mucho antes, a fuerza de oírlas, de ser repetidas por las personas de su entorno. Y entre el año y medio y los dos años de vida, ya dicen sus primeras frases, que evidentemente son poco elaboradas, pero que poco a poco vamos entendiendo. En algunos casos, pocos, algunos bebés se lanzarán antes a “hablar”, pero en otros su ritmo será más lento, lo cual no es nada malo ni raro: simplemente no hay que obsesionarse.



rostro de bebé contemplativo



Se puede dar el caso de bebés que tarden más de lo estipulado como normal para hablar, y sin embargo, cuando empiecen a hacerlo y cojan carrerilla, ya no habrá quien los pare. Por eso, es muy importante que los padres no se obsesionen con este tema, y sólo muestren una cierta preocupación cuando vean indicios verdaderos que les hagan suponer que hay un problema (que tengan dificultades auditivas, por ejemplo).



Agradecerán esta ayuda

En cualquier caso, hay muchas maneras para que los padres estimulen el habla de sus bebés:

Lo primero es dirigirse a ellos por su nombre, así se sentirán más cómodos y seguramente prestarán más atención; evidentemente si utilizamos un diminutivo o tenemos algún mote cariñoso, los tres se pueden ir combinando. Pero también es importante que ell@s sientan que estamos atentos a ellos, por eso, hay que hablarles mirándol@s a la cara, para que noten que nos tomamos esa “conversación” con el debido interés; y quizás lo que más valor les va a aportar: no hay que corregir nunca sus errores, ya que si les hemos entendido, ya tendrán tiempo para mejorar su dicción y aprender las palabras tal como son, y si no sabemos que nos han dicho, evidentemente no podemos pretender que lo hayan hecho mal. Una buena manera de enseñar a decir las cosas bien es dar respuesta a lo que han expresado con las palabras correctas (cuando ya están elaborando frases), pero nunca decirles que lo han hecho mal. Por ejemplo, si dicen: “payaso tele reír” (con su propia y particular pronunciación) porque están viendo un espectáculo de payasos en la tele, sabremos perfectamente a qué se están refiriendo, con lo cual podemos contestarles que “sí, el payaso de la tele hace reír!”. De esta manera no les hacemos sentir que se han equivocado (porque no lo han hecho, simplemente están aprendiendo a hablar) y a la vez van tomando nota de cómo se elaboran las frases de un modo completo.


una madre abrochando los cordones del zapato a su bebé



Hay que pensar además que cualquier situación es buena para iniciar una pequeña conversación con el bebé, desde el momento de la comida hasta el baño, pasando por vestirlos y cambiar los pañales.

Y también hay que saber captar cuando quieren aprender algo: por ejemplo si un bebé está hojeando un libro de ilustraciones y se fija mucho en un dibujo, y posteriormente nos mira, está “pidiendo a gritos” que le digamos que es lo que está mirando, cómo se llaman esos objetos (árboles, frutas, animales, etc.) que empiezan a formar parte de su mundo.

Como véis, hay muchas maneras de estimular el habla de los bebés sin hacer que se estresen. ¿Nos cuentas tus fórmulas?


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